Cuidado con los profesores crueles, huye de ellos

En la pluma de…Guillermo Dalia.

Photo by Andrea Piacquadio on Pexels.com

La formación de un músico es realmente dilatada, 10 años mínimo para conseguir una titulación formal, a ello hay que añadir los años previos a incorporarse al conservatorio y los años posteriores realizando másteres, doctorados, etc. Por lo tanto,  a lo largo de su formación, un músico ha tenido numerosos profesores y profesoras que han contribuido de distinta manera a la carrera profesional y a la maduración como músico y como persona.

            La mayoría de profesores de música son excelentes profesionales, conozco a miles de ellos y puedo afirmar que la mayoría están comprometidos con su labor, se preocupan por estar al día en su formación continua y se toman la evolución de sus alumnos de forma rigurosa, incluso en ocasiones con demasiada responsabilidad. Pero también es cierto que existen profesores que reflejan todo lo contrario, profesores más preocupados por sus carreras interpretativas y su ego que por los alumnos, que no dedican nada de tiempo a su formación pues creen que no les aportará nada, que cualquier tema y materia que se aleja de la mera interpretación y técnica del instrumento les parece superfluo e innecesario. ¡Cuidado con estos profesores!

            Hay distintas maneras de ser un mal profesor de música, diversos modos de mostrarse incompetente, la de ser crueles es una de las más dañinas para los alumnos.

            Los profesores crueles carecen de empatía, o de la suficiente empatía para no ver los efectos nocivos que causan en sus alumnos, creen que el camino del éxito es únicamente el del sufrimiento, el del sacrificio constante que requiere triunfar en el mundo de la música. Hay ocasiones en que sí se dan cuenta del dolor infligido y lejos de hacer una reflexión crítica, se vanaglorian de ello pues creen que lo están haciendo de manera correcta. “Hay que sufrir para triunfar, tener la piel dura, ser un poco mala persona” son algunas perlas que he oído de estos profesores.

            Lo llamativo de estos profesores es que tengan alumnos, me gustaría conocer el misterio por el cual hay alumnos que van a sus clases, sobre todo clases privadas ¡que pagan cristianamente! cada vez. La respuesta a este enigma posiblemente venga más del alumno que del profesor, probablemente sea el alumno quien sufra alguna conducta disfuncional (baja autoestima, depresión, ansiedad, inseguridad, etc.) que le impide tomar la decisión de abandonar. Incluso en estos casos, no resta ni un ápice de responsabilidad en el profesor sobre su comportamiento poco ético.

            Conozco a músicos que me cuentan que casi todas las veces que van a clases de este tipo de profesor salen llorando, angustiados y derrumbados por las sentencias catastróficas que les infieren sobre su futuro profesional, su pobre técnica o su nulo avance según creen ellos. En ocasiones (no siempre) son músicos reconocidos y grandes intérpretes por lo que sus opiniones son tomadas en alta consideración. Existen casos donde verdaderamente el profesor puede ver en el alumno o alumna una carencia de actitudes positivas para conseguir sus objetivos, falta de motivación, de conexión con la música, etc., pero no debe comunicarlo de manera grosera a los alumnos.

            Pero hay ocasiones donde ni siquiera tienen razón en sus comentarios, son opiniones sin más que no reflejan la realidad, pero no hay autoestima fuerte que pueda resistirse ante tales aseveraciones.

La crueldad, como cualquier otro vicio, no requiere ningún motivo para ser practicada, apenas oportunidad.

Mary Anne Evan

            Ante la primera conducta que veas en un profesor o profesora de este modo tienes que mostrarle tu desacuerdo, tanto en lo que dicen, si no estas de acuerdo, como en cómo lo dicen si es molesto. En cuanto al contenido, siempre será una opinión más, sí, es cierto que la opinión de un experto en una materia puede ser más acertada que una persona no experta, pero fácilmente encontráis otros profesores del mismo nivel que pueden discrepar. También debes diferenciar aquellos consejos que dan a nivel técnico – musical y los que son ya sobre tu futuro profesional, tus cualidades por conquistar, sobre psicología, etc., en estos temas probablemente no sea un experto y sus opiniones sean como cualquier opinión que puedas encontrar.

            Hay profesores que además de hacer mal su cometido y frustrar a sus alumnos, les dicen directamente: “a mi no me gusta la enseñanza, pero tengo pocos conciertos y mientras tanto tengo que dedicarme a esto”. ¿Degradación, grosería, torpeza, mezquindad, inutilidad, torpeza, …?  Ante una declaración así, lo que tenemos que hacer es pedir ayuda y liberarnos de estos profesores, huir rápidamente de ellos.

            Pide consejo otros profesores, coméntalo con otros compañeros  que puede ayudarte a “abrir los ojos” y a no volver más a las clases de este tipo de personas desaprensivas.

Conoce más del autor aquí.

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